No es difícil afirmar que se está en contra del terrorismo y en particular en contra del terrorismo internacional. Dedicar esfuerzos y recursos a atajar sus raíces demanda además una visión a largo plazo y un compromiso más firme.
El origen de UPyD lo hace especialmente sensible a la lucha contra la intolerancia y por ello quisiera dejar aquí algunas sugerencias de pasos concretos a dar en este terreno.
Según D.C. Rapoport la pauta de las oleadas de terrorismo insurgente desde 1880 hasta hoy sugiere un modelo de una duración aproximada de 40-45 años por oleada, siguiendo el ciclo de la vida humana, en donde los sueños que inspiraron a los padres dejan de ser atractivos para los hijos. Según este mismo autor a la actual oleada de terrorismo religioso le quedarían todavía unos 25 años por delante.
Oliver Roy en su estudio sobre el Euroislam destaca que la radicalización de los musulmanes que han nacido y viven en Europa producirá abundante material humano en bruto para el proselitismo de los fundamentalistas y que Europa será sin duda el futuro campo de batalla. La mayoría de los terroristas son varones jóvenes (18 a 40) y a ellos van dirigidos en prioridad los mensajes y las maniobras de reclutamiento.
La conclusión es que muchos de los futuros terroristas yihadistas serán probablemente ciudadanos occidentales que o no han nacido todavía o son hoy niños. ¿Cabe pues alguna acción de prevención a largo plazo? ¿Qué mensajes-clave difundir entre los jóvenes para prevenir la ausencia de piedad/empatía con el que es diferente? ¿Qué fines y contenidos para acciones de antiterrorismo en la escuela? ¿Cuáles son las medidas más eficaces para dificultar la transformación carcelaria del delincuente en jihadista? ¿Qué acciones son necesarias en las mezquitas para frenar la lectura belicosa del Islam?
La intensificación de este tipo de estrategia que pone un mayor acento en los aspectos culturales del contraterrorismo parece uno de los rasgos del cambio de orientación de la administración Obama frente al terrorismo.
De entre las propuestas para reducir la radicalización ideológica, quisiera destacar las siguientes por su carácter innovador o por cuanto tienen de elementos de prevención a largo plazo desatendidos hasta hoy:
El objetivo final de la diplomacia, de la promoción de la democracia y de los esfuerzos en contra de la radicalización debería ser el fomento y el apoyo a la corriente mayoritaria musulmana que no comparte con los extremistas su visión de la sociedad. En efecto, pese a que la gran mayoría de los musulmanes y árabes están bien integrados en nuestras sociedades y rechazan la ideología islamista violenta, no se les ha dado desde los gobiernos occidentales la suficiente visibilidad para poder difundir una alternativa creíble a los extremistas. Esta narrativa alternativa debería difundirse apoyándose en la asociación con otros actores privados y ONG’s
Se debería integrar al más alto nivel de la lucha nacional contra el terrorismo a un responsable que se focalizara en los procesos de radicalización ideológica porque los encargados de la seguridad están completamente absorbidos por los componentes militares, legales y de inteligencia de su misión y desatienden como “importante pero no urgente” la lucha contra la radicalización. Asimismo se debería coordinar mejor la diplomacia pública, la estrategia de comunicación y la lucha contra la radicalización.
Elección. Este es un concepto esencial para disuadir a los posibles extremistas de devenir violentos. Cuantas más alternativas tengan los jóvenes, cuanto mayor sea su libertad y más creíbles las voces que expongan argumentos alternativos a los radicales, menos vulnerables serán a las ideas extremistas.
Apoyar las reformas económicas y democráticas y fomentar las relaciones de confianza con los gobiernos árabes.
Mejorar las estrategias de comunicación: emplear una retórica matizada y no combativa; destacar las voces diversas desde el discurso secular hasta el religioso presentes en el mundo islámico; utilizar estrategias de información que no presenten Al’Qaeda como un grupo unido fuerte y eficaz que da miedo sino que destaque sus fisuras y errores también bajo un ángulo más humorístico y peyorativo; destacar el esfuerzo poco conocido de los países occidentales para proteger las libertades civiles de personas árabes y de ciudadanos musulmanes; aclarar sin dejar lugar a dudas que la piedad religiosa no es sinónimo de radicalización.
Dado que las dos principales áreas donde mayor es el potencial de radicalización en las sociedades occidentales abiertas son las cárceles e internet, dedicar un esfuerzo decidido a atajar este fenómeno.
Afrontar el hecho e idear soluciones para la constatación de que los servicios sociales de base que los extremistas ofrecen a la población desamparada forman parte de las raíces del reclutamiento de yihadistas.
La colaboración fundamental de las comunidades musulmanas: la mayoría de los especialistas en terrorismo coinciden en afirmar que las bases sociales musulmanas serán parte de la solución o del problema, ya que los salafistas no violentos pueden ayudar como nadie a secar las fuentes que alimentan la violencia yihadista
Una simpatizante.
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